miércoles, 16 de mayo de 2018

La desigualdad de género en la oficina es culpa de los prejuicios (por M. Victoria S. Nadal)

Estamos en MAYO: el mes en el que hablamos de Colombia y de los Prejuicios en este Blog.
Comparto con vosotros este artículo que me ha resultado interesante.


"Hombres y mujeres se comportan igual en el lugar del trabajo, las diferencias de salario y de acceso a puestos altos no residen en cómo actúan las mujeres, sino en cómo los demás perciben sus acciones, según un estudio de la Universidad de Harvard"

Se han sugerido numerosas causas para explicar por qué las mujeres cobran menos, tienen contratos más precarios y menos posibilidades de ascender en su trabajo. La causa que subyace es el machismo, que deriva en desigualdad de género en todos los ámbitos de la sociedad. Pero si vamos al detalle, vemos que las explicaciones tradicionales socialmente aceptadas sugieren que las mujeres se sienten impostoras en sectores dominados por hombres —y esto nos hace más conservadoras a la hora de pedir aumentos o ascensos— y también que las mujeres se comportan de forma diferente y no tienen las mismas redes de contactos. Esta última hipótesis ha sido recientemente desmentida por un estudio de la Universidad de Harvard que ha monitoreado el comportamiento de hombres y mujeres en la oficina y concluye que no hay diferencias en la forma de actuar, trabajar y relacionarse con el entorno laboral. En este caso, la desigualdad se debe a prejuicios: no a cómo se comportan las mujeres sino a cómo se interpretan sus acciones.

¿Las mujeres y los hombres actúan de forma diferente en la oficina?

viernes, 11 de mayo de 2018

MAYO: Colombia me demuestra que los prejuicios distorsionan la realidad



El mes pasado hice un viaje de esos que podemos decir se organizan de manera casi improvisada y a un destino que, seguramente, no hubiese escogido como primera opción. Lo de la improvisación es lo de menos para esta entrada que enmarcará este mes de Mayo en “Nosotros: las personas”. En cambio, lo de “seguramente no hubiera sido la primera opción” tiene más importancia si os digo que esta vez quiero hablaros de los prejuicios.

Pero antes, os doy cuatro pinceladas de Colombia, una república situada en América del Sur y cuya capital es Bogotá. Con una superficie superior al millón de km2 y una población alrededor de los 49 millones de habitantes, Colombia se ha caracterizado durante el siglo pasado y hasta no hace mucho por su inestabilidad política, que le ha llevado a tener varias guerras civiles. Desde la década de 1960 el conflicto interno entre el Estado contra diversos actores armados (guerrillas, paramilitares, narcotraficantes y crimen organizado), así como la economía ilegal dedicada al tráfico de drogas convirtieron al país en uno de los más peligrosos de Sudamérica y del mundo. En 2016, el Gobierno desarrolló un proceso de paz con la guerrilla con el objetivo de encontrar una salida política al conflicto. Actualmente, aunque la situación no es de estabilidad plena, Colombia trata de combatir esta lacra que ha arrastrado durante décadas para poder alcanzar una situación de progreso y transformación continuada.

Y ahora sí, confieso que yo he sido uno de los primeros en tener prejuicios sobre Colombia y, a pesar de tener muy claro e intentar siempre de no fomentar y alimentar los juicios de valor sesgados que todos nos hacemos, esta vez he vuelto a comprobar que cuando te encuentras con la realidad, ésta te da un buen bofetón y te hace ver que tu idea era sólo eso, una idea bastante lejana a la vida misma.

Estamos inmersos en un mundo de generalizaciones en el que tendemos a pensar que porque alguien sea de una determinada manera, todos aquellos que guardan relación con algún aspecto de este alguien tienen que ser o comportarse también de esa forma. Lo más difícil, pero necesario es luchar contra estas generalizaciones y, a veces, no hay más remedio que afrontar la realidad y darse cuenta que la película que uno se había montado dista mucho de lo que realmente ocurre. Y es que los prejuicios se forman de manera inconsciente en las personas y distorsionan la percepción que puedan tener de las cosas.

La pobreza, la inseguridad y las drogas son quizás los tres prejuicios estrella cuando semanas atrás comentaba con mis allegados que me iba a pasar unos días a Colombia. No se puede negar que las tres concurran en determinadas zonas del país, pero ¿en qué país no las tenemos también?.

Cierto es que aún queda mucho por hacer en Colombia, pero tan cierto es que se lleva mucho tiempo haciendo cosas y que éstas no son vox populi como lo siguen siendo las negativas del pasado. Utilizar la serie de “Narcos” como la realidad colombiana en 2018 es un error garrafal que hace que el avance que intentan hacer los ciudadanos de este país se vea tremendamente ralentizado en el tiempo.

Durante los 10 días que estuve en Colombia y visitando tres de sus ciudades más importantes: Cartagena de Indias, Medellín y Bogotá, pude comprobar que uno puede caminar tranquilo por la calle (siempre atento a lo que sucede alrededor, pero como hacemos en cualquier lugar y sobre todo si es uno que visitamos por primera vez). Pude comprobar que haciéndose de noche, uno puede continuar en la calle, que la gente es amable a la vez que curiosa cuando ven que los turistas se interesan por su país. También puedo afirmar que la propaganda que se hace del “visit colombia” es brutal: la gente te agradece la visita, te pide que recomiendes los lugares o sus servicios a aquellos que tengan intención de ir a Colombia, los guías turísticos saben sacar todo lo que hace a Colombia y a los colombianos dignos de ser visitados… en fin, ni vi pistolas, ni me ofrecieron droga, ni me secuestraron, ni me robaron y ni siquiera tuve la sensación de inseguridad que tanto miedo nos generan nuestros prejuicios.

Aunque lo poquito que visité me pareció estupendo, quiero remarcar aquel lugar que más me conmovió y que forma parte de Medellín. Concretamente, el barrio de San Javier o comuna nº13, considerada durante años el barrio más peligroso del mundo. Prostitución, asesinatos, drogas,… eran el pan de cada día en las calles de esta zona en la que viven más de 130.000 personas. Hoy, después de que en el año 2002 se iniciara la conocida “Operación Orión” que consistió en un Estado de Excepción para acabar con la guerrilla de las FARC y otros comandos armados en el barrio de San Javier, la comuna 13 es un barrio por el que se realizan tours y los turistas pueden pasear libremente realizando fotografías a los maravillosos graffitis que adornan las paredes de sus calles. La comuna 13 es un barrio en transformación que ha cambiado las armas por pinceles y donde la esperanza es el mensaje que se pretende contagiar a otros suburbios de la ciudad de Medellín.

Os dejo aquí una selección de fotografías de este barrio antioqueño de Medellín que recomiendo encarecidamente visitar como parte del tour que deberíais realizar por este país tan rico en cultura, naturaleza y espíritu innovador.


Desde el metrocable que nace en San Javier  podéis tener una vista impresionante y 
panorámica de la ciudad de Medellín.
En San Javier o comuna 13, vas a quedarte impresionado de la cultura, de los graffitis, de los niños y  
su vida en la calle, bailando, jugando y saludando a cualquier "gringo" que ven por allí.





Allí vas a encontrarte decenas de graffitis. Éste deja evidente el mensaje de "Esperanza"





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viernes, 27 de abril de 2018

La base de un cerebro sano es la bondad, y se puede entrenar (por Ima Sanchís)

Comparto con vosotros este artículo que me ha resultado interesante.


Richard Davidson, doctor en Neuropsicología, investigador en neurociencia afectiva

Nací en Nueva York y vivo en Madison (Wisconsin), donde soy profesor de Psicología y Psiquiatría en la universidad. La política debe basarse en lo que nos une, sólo así podremos reducir el sufrimiento en el mundo. Creo en la amabilidad, en la ternura y en la bondad, pero debemos entrenarnos en ello.


Yo investigaba los mecanismos cerebrales implicados en la depresión y en la ansiedad.

...Y acabó fundando el Centro de Investigación de Mentes Saludables.

Cuando estaba en mi segundo año en Harvard se cruzó en mi camino la meditación y me fui a la India a investigar cómo entrenar mi mente. Obviamente mis profesores me dijeron que estaba loco, pero aquel viaje marcó mi futuro.

lunes, 23 de abril de 2018

Valores humanos para la buena convivencia. La bondad (por Idalia López)

Comparto con vosotros este artículo que me ha resultado interesante.

La bondad perfecciona a la persona porque sabe dar y darse sin temor a verse defraudado, transmitiendo aliento y entusiasmo a quienes lo rodean.

En ocasiones el concepto de bondad es confundido con el de debilidad. A nadie le gusta ser "el buenito" de la oficina, de quien todo el mundo se aprovecha. Bondad es exactamente lo contrario, es la fortaleza que tiene quien sabe controlar su carácter, sus pasiones y sus arranques para convertirlos en mansedumbre.

La bondad es una inclinación natural a hacer el bien, con una profunda comprensión de las personas y sus necesidades, siempre paciente y con ánimo equilibrado. Este valor, por consiguiente, desarrolla en cada persona la disposición para agradar y complacer en justa medida a todas las personas y en todo momento.

martes, 17 de abril de 2018

7 Cosas que hablan de la bondad de las personas (por Sara Tibet)

Comparto con vosotros este artículo que me ha resultado interesante.


La bondad es una de las mejores cualidades que podemos encontrar en el ser humano, donde el interés por ser útil a los demás es uno de los fundamentos. Ciertamente todos tenemos una cuota de bondad y una de maldad, todo depende de lo que cultivemos y aquellas personas que se caracterizan por ser bondadosas, generalmente llevan estas características como propias:
1.    Son considerados con los demás: No dejan de pensar en el bienestar del otro, aun cuando ello represente un tanto de sacrificio o pérdida de comodidad propia.

jueves, 12 de abril de 2018

ABRIL: Coco me lleva a recordar un acto de bondad en México

Recientemente, se estrenó en la gran pantalla la película animada Coco, inspirada en la festividad mexicana del Día de los Muertos y ganadora de dos Premios Óscar como Mejor película animada y como Mejor canción original "Recuérdame".
Estados Unidos de México, como oficialmente se le llama, es el destino que elijo para este mes de abril. Con una superficie de casi 2 millones de km2 y con una población de 124 millones de habitantes, México tiene una historia que se remonta a más de 14.000 años de antigüedad, de cuyas civilizaciones nos ha llegado una admirable herencia: arquitectura, recetas culinarias, dialectos, costumbres y tradiciones, como la propia en la que se ambienta la película Coco.
En el año 2010, año en el que por cierto se celebraba el bicentenario de la independencia de México de la dominación española, fui a visitar parte de algunos de sus magníficos estados: concretamente, Ciudad de México, Guanajuato, Jalisco, Yucatán y Quintana Roo.

La película Coco y su protagonista, Miguel, me hicieron recordar este viaje y revivir algunos de sus magníficos momentos. Ver a Miguel corretear por las calles de su pueblo, que personalmente me recordó muchísimo a la ciudad de Guanajuato, me hizo rememorar un momento que viví allí apenas pocas horas después de haber aterrizado en el país azteca.


Teatro Juárez de Guanajuato


Aquí estoy yo a lo Miguel en la película "Coco"

Estando sentado en un banco de una pequeña plaza de Guanajuato, rodeado de música, gente paseando y un clima estupendo, se nos acercó una niña, muy probablemente de la edad de Miguel, ofreciéndonos unas pulseras de hilo hechas a mano. Mi amigo y yo, que en ese momento no llevábamos dinero, nos quedamos mirando las pulseras, pero tuvimos que decirle a la niña que no podíamos comprarlas porque no llevábamos encima ni un solo peso.
¿Podéis imaginar cómo sigue la historia si os digo que este mes os hablaré de la pureza de la bondad en los niños?. Jean-Jacques Rousseau, filósofo suizo, ya en el siglo XVIII dijo aquella famosa frase de “El hombre es bueno por naturaleza”. Y estoy totalmente de acuerdo con este pensamiento. El ser humano no nace malo, se hace y acaba actuando mal porque hay una sociedad que le corrompe y le empuja a ello.
Aquella niña, llena de bondad, cuyo objetivo único era sacar unos pesos para ayudar a su familia (muy probablemente de clase humilde), prefirió actuar con su emoción y regalarnos una pulsera a cada uno. Seguramente, si lo hubiera pensado desde la parte más racional visualizaría a su padre o madre echándole bronca por estar regalando a cambio de nada el producto que le debía estar dando dinero. Empujada por nuestra admiración al trabajo manual, por nuestra intención de haberle comprado alguna pulsera en caso de llevar unas monedas, o quién sabe por qué, la niña decidió actuar en contra de su objetivo y a favor de sus principios, con su parte más emocional. Del mismo modo que en Coco hace Miguel, un niño que impulsado por su corazón y por su amor a la música, se siente presionado por su familia para que olvide su tan amada pasión. (No quiero explicar más para no hacer un spoiler). En definitiva, nos vimos prácticamente obligados a decidirnos por un par de aquellas pulseras, después de decirle varias veces que no podíamos aceptar el regalo. Aún recuerdo aquella mirada que iba poniéndose triste cuando veía rechazado su ofrecimiento; mirada triste que se tornó en una amable sonrisa cuando le agradecimos aquel valioso detalle, por el contenido emocional que representaba.
Aquel regalo adornó mi tobillo durante aproximadamente 2 años
La bondad es un valor que refleja la esencia del ser humano. Mantenerla con tal pureza durante toda la vida de las personas es prácticamente imposible, pues se ve afectada por malas experiencias, por imitación de los referentes, por malos hábitos… Por ello, es muy importante fomentar este valor humano a los niños, básicamente dando ejemplo desde la familia y la escuela, premiando por todo aquello que se hace bien (compartir juguetes, saludar a una persona…) y corrigiendo por todo lo que no se haga correctamente (dejar desordenada la habitación, no ayudar en las tareas del hogar, no ofrecer el asiento a un anciano…). Si queremos sociedades mejores no las dejemos en manos de los más pequeños. Es cosa de todos y es importante que a cualquier edad y desde cualquier posición se apueste por las buenas prácticas.

Nunca podré olvidar esta experiencia en Guanajuato, este viaje a México, que además coincidió con los últimos días de un mes de octubre, cuando todo un país estaba preparando una de sus fiestas más importantes: el Día de los Muertos. Toda una población volcada en la construcción de altares en honor a sus seres queridos, catrinas en todos los escaparates, calaveras de azúcar en cualquier tienda o parada callejera y campos llenos de cempasúchil o flor de muertos, llamada así por utilizarse en el adorno de tumbas y altares. Un escenario mágico del que espero volver a disfrutar en un futuro y que gracias a Coco he podido recordar casi 8 años después del viaje.

"Recuérdame hoy me tengo que ir mi amor
Recuérdame, no llores por favor
Te llevo en mi corazón y cerca me tendrás
A solas yo te cantaré soñando en regresar..."

Cempasúchil, junto a la Laguna de Atotonilco (Villa Corona - Jalisco)
Adorno de papel picado en las calles de Guanajuato, recuerdan el inicio de la película de dibujos animados

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