lunes, 15 de diciembre de 2014

“En búsqueda activa de empleo”

¿Te suena? Seguramente si tienes perfil en LinkedIN lo habrás leído en muchas ocasiones. Con este título quiero introducir hoy una nueva entrada que habla de un pequeño detalle que puede convertirse en la lacra de tu currículum vitae.

Cuando hablamos de marca personal siempre hemos dicho que debemos hacer una correcta gestión de la misma y, para ello, potenciar nuestros puntos fuertes y distintivos hacia los demás. Porque nuestra marca personal debe ser lo más exclusiva posible y debe tener algún elemento diferenciador que actúe como captador de atención para aquellas personas que sobre nosotros puedan tener alguna toma de decisión.

Si yo me encargo de realizar la selección del personal de una empresa y decido utilizar las redes sociales como fuente de reclutamiento, lo que tengo bastante claro es que me será imposible leer al detalle los cientos o miles de currículums que están solicitando empleo. Para ello tengo que comenzar a aplicar ciertos filtros que me ayuden a cribar una cantidad relativamente pequeña de solicitudes con las que continuar el proceso de selección que esté llevando a cabo. Ahora bien, si resulta que existe un estado común en muchos currículums, difícilmente voy a poder distinguir con agilidad y en una primera vista aquellos cuya marca personal ya se empieza a hacer visible en el propio encabezado de su presentación. Sólo habría que pensar en una muestra por ejemplo de 100 currículums que en el titular profesional hayan indicado “En búsqueda activa de empleo”; en este caso no existe a primera vista la originalidad que haría diferente a uno con respecto a los otros 99. ¿Qué tal si le cambiamos el encabezado a uno de ellos? “Emprendedor/a en el sector comercio”, “Creativo/a en publicidad”, “Experto/a en hostelería”… cualquier formación o experiencia que te avale como profesional será siempre mejor captador de atención que acudir a una opción que no ofrece información de lo que estás dispuesto/a a ofrecer a tu empleador/a.


Por lo tanto, recuerda que es muy importante centrar este mensaje en tus ofrecimientos y no en tus carencias; la clave está en ofrecer profesionalidad y no en pedirla, pues el propio currículum colgado en la web ya es una petición en sí misma. Piensa que es el primer dato con valor que estás mostrando en tu currículum, porque lo único que le antecede es tu nombre y apellidos. Imagínate que este es el campo utilizado en cualquier mail para indicar el "Asunto" ¿Verdad que son importantes las palabras que escoges en el asunto de un mail? De ellas depende que ese mail sea leído y de ellas también depende que generes mayor o menor interés en su lectura por parte del destinatario. Además, vas a poder lograr con tan sólo unas pocas palabras encontrar el elemento diferenciador que hará de tu mail el prioritario a la hora de ser abierto. ¿Te imaginas una bandeja de entrada llena de mails sin asunto o todos con asuntos idénticamente iguales?

Teniendo en cuenta la importancia de este pequeño gran detalle ya estás en condiciones para seguir editando tu currículum, colocando si es necesario los demás datos que quieras plasmar: empresa y situación actual, años de experiencia, formación más significativa… cada cosa en el lugar y en la posición que le corresponde.

jueves, 4 de diciembre de 2014

La Era de la Alianza

Recientemente uno de mis seguidores desde la República Checa me recomendó leer a Hoffman en su última obra: “The Alliance: Managing Talent in the Network Age” (La Alianza: Gestionar el talento en la era de la interconexión). Tras leer parte de este ensayo y su crítica me complace dedicar un artículo a la reflexión que los autores hacen en esta obra.

Reid Hoffman (cofundador de LinkedIn), Ben Casnocha (responsable de RRHH de LinkedIn) y Chris Yeh (empresario y emprendedor) afirman en este ensayo que hemos entrado en una Nueva Era en la que la desconfianza mutua reina entre empleados y organizaciones.


Estamos ya en esta nueva era en la que se debe perseguir el valor que ambas partes pueden y deben aportarse mutuamente para que la llamada Alianza funcione. Siendo así, el empleado invertirá en el éxito de la compañía, ofreciendo su creatividad, su tiempo y su compromiso y, por su parte, la empresa invertirá en el empleado ofreciéndole un salario, un desarrollo profesional y oportunidades de carrera.

El lema del empresario es ahora el de ayúdame a convertir la empresa en algo valioso y nosotros haremos que seas un valioso profesional. El del colaborador es “ayúdame a desarrollarme y crecer profesionalmente y yo ayudaré a la empresa a que se desarrolle y crezca”. Por lo tanto, se evidencia claramente una situación en la que ambos entran en un trueque que va mucho más allá de un intercambio de cantidad producida por salario recibido, siendo especialmente relevante la búsqueda de una relación Win-Win en la que la intangibilidad de lo solicitado por ambas partes adquiere protagonismo.

Se trata pues de un nuevo enfoque laboral en el que como gestores de personas debemos ser capaces de llegar a la máxima alineación de la empresa y del empleado no sólo desde el momento de la incorporación de éste, sino durante toda la relación laboral e incluso llegando más allá de la misma, pues la Alianza contempla el seguir aportando valor mutuo aunque se haya roto la relación laboral ya que en esta nueva era se concibe la posibilidad de reincorporación de lo que los autores llaman “empleados boomerang”. La empresa se beneficia de la vuelta de estos empleados que ya conocen la cultura y los valores, además de venir cargados de nuevos enfoques y nuevas formas de hacer. El empleado reincorporado también se beneficia pues su valor añadido adquiere más peso por aportar un talento enriquecido que a la empresa le conviene en su carrera por la adaptabilidad y la reinvención en la que necesariamente debe estar inmersa si desea continuar siendo competitiva. Las posibilidades de hacer carrera dentro de la empresa pueden verse aceleradas, reforzando así la Alianza.

Hoy en día, la fidelidad a la empresa (entendida como estabilidad temporal y permanencia del empleado) ya no es tan importante como era, sino que como empleadores se debe dar mucha más importancia al compromiso de los trabajadores (entendido como talento, valor aportado y productividad), ya que éste sí asegura el beneficio esperado por cualquier empresario. No cabe duda que tener empleados comprometidos, aunque su estancia sea corto-medioplacista, es mucho más importante que tener empleados no comprometidos y anclados en la compañía hasta que les llegue la edad de jubilación.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Cuando la publicidad juega con nuestras Emociones y Valores

¿No te resulta chocante una tirada de anuncios que hablan de valores y que tocan de lleno las emociones de las personas en el año más insolidario, corrupto y déspota de las últimas décadas en nuestro país?

2014 ha sido el año cumbre de la corrupción en España. Cada día se han ido rompiendo trocitos de eso a los que muchos con orgullo llaman “Marca España”. Ha sido el año en el que hemos tenido que escuchar a algunos políticos y a un consejero de sanidad responsabilizar del contagio de ébola a la propia enferma. Ha sido también el año en el que un informe ha revelado que somos el segundo país miembro de la Unión Europea con mayor índice de pobreza infantil tras Rumanía. Esto por poner sólo unos ejemplos, y ahora vienen estos anuncios en los que se tocan valores como la generosidad, el altruismo, la empatía, la solidaridad… que evidentemente se contraponen a todos los acontecimientos que han acompañado a esa Marca España en los últimos tiempos.

Lejos del anuncio que originó múltiples parodias en el 2013, la Lotería de Navidad ha optado en esta ocasión por unas historias que tocan el mundo emocional de los espectadores. Son historias más cercanas a la realidad, ambientadas en entornos familiares y en barrios humildes como tantos hay en nuestro país. El éxito publicitario yace en el anonimato de los protagonistas, que ya no son personajes famosos sino personas y que cuentan historias que nos gustaría ocurrieran estas próximas Navidades en muchos bares, comercios, empresas y entre familiares de nuestro entorno más próximo. Aun sabiendo que todo esto es más ciencia ficción que realidad (no digo que puedan existir casos reales similares) la audiencia nos emocionamos porque no sólo nos quedamos con lo que nos cuentan, sino que le damos más importancia al cómo nos lo cuentan.


Loterías y Apuestas del Estado, que no olvidemos depende del Ministerio de Economía y Hacienda, tiene un único objetivo con esta serie de historias: facturar más en las próximas semanas, porque nadie querrá quedarse sin el décimo premiado y nadie querrá tentar a la mala suerte de darse cuenta que no tiene cerca a un Antonio que le haya guardado una participación. Las emociones que sienten los protagonistas las sentimos nosotros, porque recordad que las emociones se contagian, y con esta baza es con la que han jugado los creadores de estos spots.

En ningún momento pretendo criticar el anuncio, pues si estoy hablando de él es porque realmente me ha parecido muy bueno. Simplemente, reflexiono sobre su impacto y sobre lo que lleva implícito en sus secuencias. En esta ocasión se ha acertado en lograr lo que cualquier publicidad persigue, es decir que llegue a quienes la vean, porque ha jugado con las emociones y los valores que deberían imperar nuestra sociedad.

En definitiva, el anuncio logrará conseguir lo que “vende” implícitamente (emocionalidad): que nos gastemos más dinero en Lotería porque no queremos quedarnos ante las puertas de cualquier premio. Y en cambio no logrará conseguir lo que “vende” explícitamente con el lema "El mayor premio es compartirlo", lo que quieren hacernos ver (valores): que seamos mejor personas y pongamos en práctica ciertos comportamientos con un beneficio desinteresado para los demás pues sigo pensando, muy a mi pesar, que en general cada vez somos más maleducados en cuestión de valores.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Decálogo para evitar el estrés laboral

El estrés laboral es un fenómeno que cada vez tiene una mayor incidencia en nuestra sociedad. La actual inestabilidad laboral, los cambios acontecidos tras la reforma laboral, el incremento en el ritmo de trabajo a causa del menor número de trabajadores en las empresas y el empeoramiento generalizado de las condiciones y compensaciones salariales acaba afectando física y psicológicamente al empleado y, por lo tanto, al clima y la productividad de la organización.

Este tipo de estrés aparece cuando las exigencias del entorno superan la capacidad del individuo para hacerles frente, generando en el empleado irritabilidad, ansiedad, desmotivación, depresión… acompañados de agotamiento físico y/o mental.

Cuando las circunstancias son ajenas a nosotros, es decir, no controlables, no tenemos otra opción que afrontarlas, asimilarlas y adaptarnos a ellas de la mejor manera posible intentando siempre no llegar a sentirse superado. Es necesario utilizar en estos momentos nuestros recursos que nos permitan encontrar las válvulas de escape más idóneas para desconectar de tal situación en el puesto del trabajo y fuera del mismo.

Diez propuestas o consejos que pueden ayudarte a hacer frente a una situación de estrés son los que te planteo a continuación:

  1. Haz ejercicio. Busca el deporte o la actividad que más te guste: ir al gimnasio, caminar, pasear en bicicleta… Elijas la que elijas te servirá para desconectar y liberar tensiones.
  2. Organízate. Planifica tu agenda diaria, semanal, trimestral, ¿anual?. Te ayudará a priorizar temas (diferenciar lo importante y lo urgente). Ponte límites y date permiso para decir “no”. Si intentas complacer a todo el mundo te saturarás de trabajo y compromisos y estarás creándote una carga de estrés importante. 
  3. Vigila las horas de sueño. Recuerda que es necesario dormir entre 7 y 8 horas para dejar descansar nuestro cerebro y lograr concentrarnos en la próxima jornada laboral.
  4. Márcate tus propios objetivos. Desafíate a ti mismo y ponte a prueba. Prémiate cuando hayas conseguido el objetivo que te marcaste. Busca un premio estimulante y lucha por que llegue el día en que puedas lograr recompensarte.
  5. Sé positivo. Ser optimista te ayudará mucho a vencer las dificultades que se interpongan en tu camino. Enfoca tus tareas con optimismo y controla tus pensamientos negativos, no conducen a nada constructivo.
  6. Acepta la posibilidad de error. Si te equivocas vas a aprender del error. Con esta premisa no debes tener miedo a emprender retos. El miedo no te ayuda, te deja estancado, te bloquea y no te da opción de mejorar.
  7. Ríete más. Nos reímos poco en el ambiente laboral, tal vez sea porque asociamos el trabajo con seriedad. Tomarse la jornada de trabajo con humor no es sinónimo de no trabajar como corresponde. Recuerda además que las emociones se contagian; un buen humor contagiado es garantía de un clima laboral confortable. 
  8. Come bien. Una dieta sana y equilibrada es necesaria para tener energía en tu organismo. Sin energía es difícil soportar el trabajo físico y mental que requiere cualquier tarea.
  9. Apóyate en los demás. Los otros siempre pueden ayudarte, pero recuerda que en la vida todo es cuestión de dar y recibir. Preocúpate de ellos cuando lo necesiten y tú estés en condiciones de ayudarles, te será devuelto ese apoyo en el momento que más lo necesites.
  10. Adelántate a los acontecimientos. Todo lo que consigas adelantar por tu cuenta (aspectos formativos, trabajos de autoconocimiento y autorrealización, búsqueda de motivos en la tarea que realizas diariamente…) te ayudará a estar alerta y preparado ante cualquier cambio que pueda acontecer, evitando que estés oxidado ante esa nueva situación y verte en la obligación de dar un acelerón que pueda ocasionarte una situación de estrés.
Aunque muy probablemente estés aplicando en mayor o menor medida estas propuestas es conveniente recordarlas de vez en cuando y compartirlas con personas de tu entorno que probablemente las estén necesitando en estos momentos. Espero que te sean útiles del mismo modo que lo son para mí.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Momento de buscar empleo: primeras consideraciones

En algún momento te habrás sentado frente a la pantalla de tu ordenador para redactar lo que será tu CV y carta de presentación con los que solicitar empleo en alguna empresa.

Quizás hace unos años la elaboración de un CV estándar o la simple cumplimentación de una plantilla curricular a través de una web de empleo eran suficientes para conseguir una entrevista con el departamento de selección.

Ahora las cosas se han complicado, y bastante. El número de webs que ofrecen empleo ha caído empicado; en las pocas ofertas publicadas son cientos de candidatos los que se inscriben en cuestión de minutos y por mucho que sea nuestro esfuerzo en escribir, imprimir, fotocopiar, ensobrar y entregar en los departamentos de recursos humanos de las empresas, vemos que no es fácil conseguir una respuesta en la que se nos cite a una entrevista.


¿Qué podemos hacer entonces? ¿Cuáles son las armas que podemos poner en juego para tener más éxito en la búsqueda de empleo?

El CV es, en muchas ocasiones, tu carta de presentación y la primera toma de contacto con la empresa a la que te diriges. Es bien sabido que el CV es tan sólo un resumen de lo que en realidad esconde cada persona en sus diferentes aspectos: emocional, motivacional, de habilidades, de experiencia y de capacidades, pero es cierto que el CV es la primera de las pruebas de fuego por las que pasas como candidato en cualquier proceso de selección.

Por encontrar una metáfora, imagínate cuando estás en la discoteca y pasas por delante del chico o chica que te gusta. Sólo captarás su atención si destacas en algo diferente al resto. Para ello conocer un poco más de él o de ella te ayudará a adaptarte a sus gustos, pero ojo!!, siendo en ello muy importante que nunca pierdas tu esencia y tu personalidad, básicamente porque nadie puede ser actor o actriz por mucho tiempo. Con el CV ocurre lo mismo, al entrevistador o entrevistadora el CV debe entrarle por los ojos antes que trate de profundizar más en él. La forma en la que esté redactado, la creatividad y la originalidad del formato, así como la capacidad de síntesis que se haya tenido al hacerlo son claves en esa captación de la atención.

Una vez superada esa primera etapa, ya en la entrevista de trabajo, volvemos a exponernos a una nueva prueba de fuego que es crucial y que en gran medida va a depender de la imagen personal, pues si esta falla adiós al resto de proyecto. El contenido será importante, pero no en una primera toma de contacto sino más adelante. Para saber si realmente le gustas o no a ese chico o chica con quien intentaste ligar en la discoteca tendrá que haber diferentes citas en las que poco a poco irás profundizando en gustos, hobbies y maneras de ser que acaben por determinar la compatibilidad o incompatibilidad en la futura pareja. Pero date cuenta que esto no podrá nunca existir si no pasaste las primeras fases de captación de la atención.

Una buena coordinación entre tu imagen exterior, el lenguaje y su tono junto con la gesticulación adecuada al entorno físico en el que se desenvuelve la situación son clave para captar la atención del entrevistador. Posteriormente, tu experiencia, tus habilidades, la motivación que muestres para el puesto de trabajo ofertado, la predisposición, las aptitudes y, en definitiva, la idoneidad de tu perfil serán las que le ayuden a tomar la decisión definitiva. Pero recuerda que todo ello toma relevancia en una segunda o tercera etapa, pues las primeras fases se mueven entorno a un formato curricular y a una imagen personal que son captadores de atención destacando entre muchas otras personas que se encuentran en una situación como la tuya.

martes, 28 de octubre de 2014

¿Consideras que tu empresa ha evolucionado como debería?

A mitad del siglo pasado el personal de las empresas era valorado según su producción en términos cuantitativos: quien más piezas realizase era el mejor operario, quien más artículos vendiese y facturación generase era el mejor vendedor, quien más metros de tela hilase era la mejor costurera…

Las organizaciones de aquellos tiempos tenían una estructura claramente vertical y los canales de comunicación estaban totalmente vetados en cada escalón de la jerarquía, además de que eran canales utilizados exclusivamente para conversar sobre temas relacionados con la propia actividad.

Los castigos y sanciones así como los premios y ascensos se basaban en la productividad de los empleados y en la superación de los objetivos cuantitativos marcados. Se penalizaba el absentismo y se premiaba el presentismo, la puntualidad y la fidelidad a la empresa.

Por su parte, el cliente se dejaba llevar por la oferta, la aceptaba y decidía su compra en función del trato recibido y de la fidelidad que el negocio le ofrecía.

A lo largo de la última década la empresa ha evolucionado como respuesta a una realidad cambiante también en otros muchos ámbitos en los que nos envolvemos: la escuela, la familia, la sociedad en general… Todos estos estamentos han ido cambiando y necesariamente las organizaciones han tenido que ir adaptando estos cambios a sus quehaceres y a sus estrategias empresariales. Si una empresa no lo hacía, simplemente estaba abocada a su extinción. Y si los pasos que ha ido dando en esta evolución necesaria han sido más lentos que los que daba su competencia también han entrado en bancarrota o han sufrido con sudor y lágrimas por la supervivencia.


En la actualidad la productividad sigue siendo importante, pero no debería perderse nunca el afán por tener en cuenta el detalle en la medida de la calidad del trabajo realizado. Y la calidad no sólo existe en el material con el que están hechas las prendas o en las herramientas que el empleado tiene para llevar a cabo su trabajo. La calidad nace del cariño que el empleado pone en la producción y en la venta de sus productos; un cariño que no existirá si el empleado no se siente económica y emocionalmente recompensado.

Las organizaciones actuales reducen la verticalidad de sus estructuras y abren las puertas de los despachos de la más alta Dirección para que cualquier empleado pueda acceder a ellos y hablar no sólo de sus inquietudes profesionales, sino también de las personales. La comunicación interna contempla hoy en día las emociones individuales y, en definitiva, concibe a los empleados como personas diferentes con necesidades e inquietudes y con fortalezas y limitaciones también diferentes. La empresa entiende que es imprescindible cuidar al personal, a su cliente interno, pues sin atenderle como es debido no hay manera de lograr la satisfacción del cliente externo.

En cuanto a la adaptación entre la oferta y la demanda ahora es la empresa la que modifica su oferta y se tiene que adaptar al cliente, cada vez más exigente. Éste ha tomado las riendas del mercado y no se anda con tonterías, “o lo tienes ahora o me voy a otro lugar”. El cliente ya no tiene comercios especializados en los que encontrar lo que busca, el cliente tiene ahora un amplio abanico de oferta comercial en prácticamente cualquier manzana de la ciudad en la que vive e incluso en su propia casa, porque el cliente puede comprar lo que le plazca sin ni siquiera salir de su cama simplemente teniendo conexión a Internet. Por ello la importancia que adquiere la fidelización del cliente, la cual será imposible si no se tiene fidelizado antes al personal de la empresa.

lunes, 20 de octubre de 2014

Valores en práctica, tarea no siempre fácil

Los valores comienzan a formarse desde que somos niños y cada uno le damos nuestro toque personal, nuestro enfoque y nuestro propio sentido. Dependerá mucho del contexto en el que nos desarrollemos que un mismo valor siga un camino u otro. La familia, los amigos, la escuela, la televisión, las NTIC, el entorno físico, social, económico… todos influirán en el enfoque constructivo que le damos a los diferentes valores que adquirimos.

Los valores ejercen una fuerte influencia en las actitudes de las personas convirtiéndose en la base de nuestra convivencia social (hacia el exterior, con los demás) y personal (hacia el interior, con uno mismo).

La puesta en práctica de nuestros valores es una decisión puramente personal, unas veces con más consciencia y otras con menos, dependiendo también de nuestra capacidad para controlarlos y de la rapidez de decisión con la que tengamos que actuar. Por tener muy definidos unos valores no quiere decir que siempre actuemos conforme a ellos ante determinadas personas, oportunidades o dificultades que la vida nos ponga en nuestro camino. En ocasiones, y erróneamente, tenemos influencias externas (amenazas, presión social) o internas (miedos, experiencias negativas) que nos hacen actuar de manera opuesta a nuestros propios valores, y remarco “erróneamente”, pues sin intención estaremos dando lugar a un choque interno que no tardará en dar secuelas negativas a nuestro estado anímico, pudiendo incluso llegar a convertirse en patológico: malestar, tristeza, culpabilidad, etc.

Adaptarnos a los valores de otra persona, de un grupo o de una empresa es requisito necesario si queremos lograr un vínculo cordial y que aporte coherencia a la relación establecida. Asumir y aceptar esos valores ajenos no es tarea fácil, sobre todo cuanto más dispares sean esos valores a los nuestros, pero el querer o no adaptarnos a ellos es una decisión personal fundamentada en nuestros propios principios y en la convicción que hacia esos valores tengamos. Si uno no está convencido de algo muy probablemente no actúe de la manera esperada, por lo que para que exista una alineación entre los valores de otros y los propios debe haber convencimiento y decisión de querer remar juntos hacia el mismo lugar.

Si pretendemos lograr bienestar personal y buen clima con los demás primero debemos tener muy claro cuáles son nuestros valores para intentar, en segundo lugar, rodearnos de personas que compartan un grado similar en nuestra escala de valores, de manera que se nos facilite nuestra toma de decisiones y nuestras actuaciones conforme esperamos de nosotros mismos y también conforme los demás esperan que hagamos. De esta forma se nos abre el camino para poder tener una convivencia sana y una mejor eficacia y eficiencia en las relaciones personales y profesionales.

Todo se complica cuando los valores puros que adquirimos en la niñez dejan de serlo tras añadirles nuestros granitos de personalidad, experiencia, influencia…, pero esto también ocurre con muchos otros aspectos del ser humano, pues por eso ninguno es idéntico a otro. El verdadero acierto y mérito está en lograr encontrar el punto de equilibrio y entendimiento entre diferentes individuos con definiciones y percepciones híbridas de un mismo valor.

Si todos fuéramos capaces de actuar con Responsabilidad, Honestidad, Solidaridad, Humildad y Respeto tendríamos una sociedad más justa y seguramente seríamos todos un poquito más felices.


lunes, 6 de octubre de 2014

El endomarketing: ya es hora de mirar adentro

Si los empresarios se gastan millones de euros en estudios de mercado, publicidad y marketing para captar y retener clientes, ¿por qué no invertir y utilizar las mismas técnicas para fidelizar y no perder a los empleados con talento?

El marketing y la publicidad suponen una importante cifra en la cuenta de explotación de muchas compañías, pero no así el marketing interno o endomarketing que sigue siendo considerado secundario en muchas empresas, precisamente en aquellas que no levantan vuelo. ¡Por algo será!

Se debería tener plena convicción de que el empleado no únicamente se mueve por dinero, porque la recompensa económica nunca será suficiente una vez la persona tenga cubiertas sus necesidades básicas. Las expectativas salariales siempre estarán al alza en toda la trayectoria profesional del empleado y, aunque en esta época de crisis y desempleo nos hayamos vuelto más conformistas, el ser humano tiende siempre a ese estado de “querer más” cuando ya ha alcanzado lo que antes fue su propósito o meta.

Cuando el empleado firma un contrato lo hace por supuesto atendiendo a la remuneración que percibirá, pero al mismo tiempo firma un contrato emocional que necesita mantener estable a lo largo del tiempo. La conciliación de la vida familiar y profesional, las compensaciones y reconocimientos del trabajo bien efectuado, las simples preguntas de un “¿cómo estás?”, “¿cómo te sientes?”, el tener en cuenta su opinión en las decisiones que la empresa tiene que tomar… son valores añadidos a ese aspecto económico que el empleado aceptó cuando firmó su contrato de trabajo.

El último objetivo de cualquier empresa es el de poder conseguir clientes que sean leales, fieles y que estén satisfechos con los servicios prestados para que repitan en su compra y se conviertan en voceros de la marca. Pero es difícil llegar a ese punto si quienes están vendiendo la marca a esos clientes no son leales, fieles ni están satisfechos con la empresa en la que trabajan. Es por ello que el empresario debe entender que el endomarketing es prioritario y como mínimo igual de importante que el marketing externo y que la publicidad, pues por muy creativa y costosa que esta sea no tendrá efecto si no se cuida antes a las personas que dan imagen y vitalidad a la compañía.

La comunicación, la motivación del personal, la formación, la congruencia entre lo que se dice y lo que se hace… todos estos son aspectos que permiten que el resultado interno sea positivo y se convierta en un factor multiplicador para que el resultado externo crezca conforme el empresario desea. Recordemos que no hay cliente satisfecho sin empleado satisfecho.

Los productos nos los pueden copiar, los podemos encontrar en la competencia, pueden igualarnos o mejorarnos en precio, pero lo que está claro es que el talento de la empresa es propio de cada una y sólo depende de ésta que quiera extraer el máximo jugo de ese talento que posee. Si hemos sido capaces de llegar al mundo emocional de los clientes, porque sabemos que toda decisión de compra parte de una emoción, más fácil lo tendremos para llegar a la parte emocional de quienes tenemos día a día en nuestra organización, ofreciéndoles escucha y dándoles el feedback que esperan según sean sus necesidades y acercándonos al cubrimiento de esa necesidad emocional que en el ámbito profesional las personas también tenemos.


miércoles, 24 de septiembre de 2014

La emprendeduría y la edad no están ligadas

Siempre me ha dado mucho coraje escuchar a alguien decir “ya soy muy mayor para estudiar un idioma”, “si fuera más joven volvería a la universidad”, “a estas alturas ya no vale la pena apuntarme al gimnasio”…y me pregunto ¿por qué? Nunca es tarde para hacer lo que a uno le venga en gana; si eso le hace feliz… Adelante!!!

Cuando entramos en nuestra zona de confort de la que no hay necesidad de salir tendemos a creer que ya es demasiado tarde para iniciar lo que algún día quisimos. Con tal de autoconvencernos de tener la razón inventamos excusas basadas en que ya somos muy mayores, en que muchos se nos han adelantado y ya voy tarde o en el qué pensarán los demás cuando vean a alguien como yo haciendo algo así.

Si interiormente lo estás deseando, pero crees que visto desde el exterior está totalmente fuera de lugar ¿por qué no comienzas preguntando la opinión de aquellos que te son de referencia? La opinión de quienes pueden impulsarte, de quienes sabes que quieren lo mejor para ti, puede ser en estas ocasiones el empuje definitivo que necesitas para comenzar ese proyecto que tanto te inquieta.

Si lo que ocurre es que tienes miedo a equivocarte, piensa que este es un miedo irreal que no vas a poder confirmar hasta que realmente te hayas equivocado, si este tuviera que ser el caso. Piensa que sin hacer lo que más deseas seguro que te estás equivocando, porque estás cerrando la puerta a un camino que puede hacerte un poquito más feliz. Una de las claves de la persona emprendedora es que está dispuesta a fracasar, sin entender el fracaso como el final, sino como un punto de inflexión en el que tiene la oportunidad de aprender y de perfeccionar ese camino que decidió emprender para poder así hacerlo cada vez más perfecto.

La persona con espíritu emprendedor no debe basar sus excusas y reticencias en sus debilidades, sino centrarse en sus fortalezas para convertirlas en los anclajes del proyecto que va a iniciar. Para ello, además, necesitará tener claro que hay que trabajar duro, que hay que ser constante y sobre todo que hay que ser muy paciente, pues el éxito no se consigue de la noche a la mañana, sino que llega en el momento menos esperado, pero no sin antes habiendo consolidado ciertas metas.

Hasta aquí sólo te puedo decir algo que deberías grabar a fuego en tu mente cuando estés buscando las excusas que encabezan este artículo: “Que sea demasiado tarde o no depende sólo de ti”.

Si estás decidido, si tienes el apoyo de los demás, pero sobre todo el tuyo propio y si además estás dispuesto a luchar, trabajar y no desistir ¿a qué estás esperando? Vamos!!, el reloj juega en tu contra y en esta vida el tiempo es el tesoro más preciado.

Sé valiente, atrévete y lánzate... sólo tú creas tus propios miedos y sólo tú puedes vencerlos.


miércoles, 17 de septiembre de 2014

El rol de la escuela en el contexto 2.0

En pleno siglo XXI en el que las TIC (tecnologías de la información y la comunicación) ya están inmersas en todos los contextos en los que nos movemos, reflexiono hoy sobre los cambios que ello ha supuesto en uno de los contextos clave que determina el futuro del niño: la escuela.

La presencia de las TICs en la escuela ha supuesto un cambio en el rol de ésta, pues deja de ostentar el monopolio del aprendizaje como fuente del mismo para jugar un papel de mediadora entre lo que el alumno rescata a través de las redes sociales y de Internet y lo que conviene que extraiga de esta información para hacerla práctica y provechosa en su fase educativa-formativa.

Considero que la escuela no ha perdido su razón de ser, sino que está experimentando una necesaria readaptación a esta nueva era tecnológica. La escuela es ahora el lugar que ayuda a los aprendices a integrar la información que yace en el mundo online dándole forma, orden, contexto y lógica para poder adaptarla al mundo offline en el que el alumno se desenvuelve. Por lo tanto, la escuela sigue ocupando un rol clave y central, aunque sí es cierto que diferente al tradicional.


Muchos docentes han entrado en pánico cuando se han visto obligados a utilizar las NTIC y sienten que saben menos que sus alumnos y han perdido el control sobre ellos. En ningún periodo de la historia de la educación sucedió que los estudiantes pudieran saber más sobre algo que el propio maestro. Pero sólo se consigue superar este "miedo" cuando se es consciente que el rol principal ahora es el de ayudar al alumno a evaluar los resultados de su búsqueda y tomar las mejores decisiones.

Es momento de dejar de lado ciertos prejuicios como que el docente tiene que ser el experto y empezar a aceptar un nuevo paradigma que se mueve más en la posibilidad de que exista un beneficio mutuo entre maestro y alumno. Como en cualquier relación 2.0, ambas partes contribuyen activamente en el aprendizaje y en la construcción a través de compartir experiencias y conocimientos.

El mejor profesor que yo haya tenido no fue el que más sabía, sino el que más atractivo me hizo el estudio. Por eso, no hay que ser un experto en TIC para poder seguir siendo un buen maestro, pues puede seguir siéndolo si sabe generar interés durante el aprendizaje del alumno, aunque ahora ese aprendizaje sea en parte bidireccional. El mejor maestro no es el que siempre tenga una respuesta para el alumno, el mejor maestro será el que sin saber una respuesta lo reconozca y le diga al alumno que juntos van a buscarla. Hacer partícipe al alumno le genera a éste un sentido de utilidad que le facilitará la inspiración, la implicación y la motivación en la absorción de lo que el maestro trate de explicarle y, además, hará más fácil que el maestro aprenda también sobre aquello en lo que ahora se desenvuelve más lento como son las nuevas tecnologías. 

La información está ahora al alcance de todos y se comparte y ello hace que la inteligencia se convierta en colectiva y el aprendizaje sea colaborativo. El rol de la escuela en general y del maestro en particular pasa a ser un rol de educador como mediador, porque la sola incorporación de las TIC no brinda una correcta dirección al alumno, sino que hay que dársela. Por lo que respecta al papel de la familia, primer filtro en este aprendizaje, debe seguir una misma pauta de mediadora y orientadora en el uso de la tecnología por parte del niño. Las TIC deben ser compartidas también en casa y los padres, igual que los maestros en la escuela, deben compartir lo que saben, escuchar lo que tienen que enseñarle los más pequeños y permanecer en alerta, poniendo los límites que sean necesarios, corrigiendo comportamientos y felicitando por aquellos que consideren correctos.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Hablemos sobre la reinvención profesional...

… y la personal, porque al fin de cuentas pasar por un proceso de reinvención en el trabajo o en la vida privada no deja de ser un cambio en tu rutina del que nadie dijo fuera fácil.

Reinventarse es una palabra que lleva implícita varios aspectos. Por un lado un aspecto motivacional, porque induce a movimiento, es decir, se requiere de un esfuerzo y de un trabajo que nacerá de la propia persona y estará orientado a conseguir un fin. Por otro, un aspecto de optimismo, porque ese fin que se querrá alcanzar se supone será mejor que la situación actual que se tenga, pues de lo contrario evitaríamos tener que dedicar tiempo y esfuerzos en el proceso de cambio. El hecho de que el objetivo a alcanzar se vislumbre como mejor que el momento actual retroalimenta la motivación por alcanzarlo pronto, por lo que uno pondrá todo su empeño en hacerlo lo mejor posible. Si nos fijamos se trata de un círculo virtuoso en el que un factor motivacional convive y retroalimenta a un factor de positivismo que, a su vez, retroalimenta al primero.

Pero el concepto reinventarse también lleva implícitas algunas cuestiones: ¿para qué?, ¿por qué?, ¿cómo?, ¿cuándo?... Un análisis a fondo de estas cuestiones sería un estudio necesario que deberías realizar antes de poner en marcha el proceso de reinvención que te propongas.

En este artículo, sin embargo, voy a referirme a aspectos que subyacen a estas cuestiones. Más específicamente al hecho de si la reinvención es una imposición o una elección. A veces la vida te obliga a salir de tu zona de confort en situaciones como pueden ser la enfermedad propia o de un ser querido cercano, en cuyos casos puede aparecer una dependencia hasta el momento inexistente, una ruptura sentimental que puede obligarte a abandonar tu lugar de residencia, un despido laboral que te deja en el paro y en situación de precariedad, etc. Otras veces, en cambio, eres tú quien decides salir de tu zona de confort porque te sientes estancado y te urge un cambio de rutina en lo personal y/o profesional.

Sea impuesta o sea optativa es aconsejable que ante la reinvención que te propones llevar a cabo siempre analices las cuestiones a las que antes hacía referencia, marcándote unos objetivos a corto, medio y largo plazo y estableciendo un plan de acción (que necesariamente irás remodelando) para alcanzar las metas y submetas que te hayas marcado.

La capacidad de creación y la pérdida del miedo a experimentar y equivocarte son tus aliadas en esta nueva etapa. Tienes que ser consciente de que abandonar tu zona de confort no va a ser una tarea fácil y debes, por lo tanto, afrontarla con tu máximo nivel de energía, porque de lo contrario puedes acabar fastidiando el plan y haciendo que te arrepientas de haber decidido emprenderlo. Debes ser consciente también que para llegar a tus objetivos quizás tengas que desviarte temporalmente de los mismos y usar ese desvío como trampolín para saltar con más fuerza hacia el objetivo final. Por ejemplo, en el terreno laboral quizás tengas que ocuparte momentáneamente en lo que puedas y no en lo que quieras, pero no dejes de buscar lo que quieres aunque sea dedicándole un minuto al día; porque lo que está claro es que la inactividad sólo conduce a más inactividad.


Como dijo Jim Rohn, empresario estadounidense, autor y orador motivacional, “Si no te gusta donde estás ¡muévete!, no eres un árbol”. Cita que nos lleva a pensar que ante la necesidad (sea por imposición o por elección) de abandonar tu zona de confort debes conectar tus objetivos personales / profesionales con lo que estés haciendo ahora, dando forma a tus ideas y convirtiéndolas en proyectos concretos que tendrás que poner en marcha sólo cuando consideres estar preparado para ello.

miércoles, 13 de agosto de 2014

El feedback positivo refuerza y reorienta conductas

Reflexionemos sobre la importancia del feedback tanto para reforzar las conductas positivas y mejorar la autoestima como para reconducir las conductas negativas y apostar por la crítica constructiva como elemento de mejora continua dentro del modelo empresarial.

Existe una necesidad humana de sentirse valorado y la falta de ello puede tener consecuencias negativas para el empleado y, en definitiva, para la empresa. La sensación de inutilidad en el empleado puede desembocar en una baja productividad, en un empeoramiento de la calidad en la atención al cliente y en la mala reputación y rentabilidad de la empresa.

Los responsables que gestionan equipos deben hacer un trabajo consciente para identificar los momentos en los que poder reconocer o reconducir ciertos aspectos de la praxis de los miembros de su equipo. Tienen que saber ser empáticos y darles lo que les gustaría recibir por parte de sus superiores, ofreciendo así un servicio de atención a los empleados que seguramente redundará en un aumento de la identidad y de la motivación de estos.

Y no sólo se trata de ofrecer un feedback sobre el trabajo desempeñado por un empleado, se trata además de saber ofrecerlo en las formas adecuadas y acompañado de un sentimiento (al que yo llamo feelback) que haga exponencial el valor de ese reconocimiento y de esa atención. Pero el tener que dar un feedback no debe ser precisamente un “tener que” sino un “querer”, porque todo aquello que se convierta en una obligación deja de tener efecto y sentido, haciendo imposible el feelback y restándole por lo tanto valor al reconocimiento o a la corrección que se pretenda. Por eso hay que trabajar hasta conseguir que el responsable quiera dar un feedback a su equipo y, para ello, hay que tratar muy a fondo todo lo relativo a la empatía, a las emociones y a los valores de ese responsable.

Como gestor de equipos debes aprender a encontrar momentos en tu día a día en los que te sientas bien y seas capaz de transmitir ese bienestar a las personas que te lo brindan, comprobando dos aspectos: el primero, que tú mismo te sientes cómodo dando ese feedback y, el segundo, que el "refeedback" verbal o no verbal que a su vez recibas por parte de esa persona demuestre un agradecimiento que de otro modo, en ausencia de tu reconocimiento previo, no hubiera existido.

Rememorando el Modelo 3F que presenté en uno de mis artículos del pasado año no queda de más recordar que una retroalimentación (concepto de FEEDback) bien planteada y argumentada, con un fondo emocional (concepto de FEELback) acorde a las necesidades personales del receptor y, sobre todo, teniendo en cuenta que es un gesto totalmente gratuito (concepto de FREEback), puede reportarnos un retorno sobre la inversión (ROI) concluyente para mejorar el clima laboral y apostar por la mejora en la atención al cliente.


martes, 5 de agosto de 2014

La verdad está ahí dentro

Recuerdo durante los años 90 una de las frases de la serie estadounidense “Expediente X” (The X-Files) que emitían semanalmente en televisión. En el tema de apertura de cada episodio una voz en off terminaba diciendo “La verdad está ahí fuera” (The truth is out there) y con esta afirmación daba arranque un capítulo misterioso y paranormal.

Esa frase “La verdad está ahí fuera” me viene a menudo a la cabeza cuando afirmo precisamente todo lo contrario porque, como en ocasiones trato de transmitir en mis escritos, “la verdad está ahí dentro”, dentro de cada uno de nosotros, dentro de ti. Fíjate que es tal la fuerza y el poder que tiene nuestro cerebro que puede incluso influir en las vinculaciones genéticas y llegar a cambiarlas.


Voy a explicarme haciendo también uso de un experimento que descubrí el otro día leyendo al divulgador científico Eduard Punset.

Se dividió en dos a un grupo de mujeres que limpiaban un edificio. Al grupo A se les indicó que en vez de estar limpiando un edificio pensaran en que estaban haciendo deporte y para ello se les explicó a qué equivalía cada movimiento que realizaban mientras limpiaban con respecto a lo que sería un ejercicio deportivo. Al grupo B se les indicó sencillamente que su tarea era la de limpiar el edificio. Los resultados demostraron que todas las mujeres del grupo A adelgazaron como si realmente estuvieran haciendo deporte, mientras que ninguna de las del grupo B vio disminuido su peso

La mayoría de las personas damos más importancia a lo que estamos haciendo que a lo que estamos pensando y, al fin de cuentas, lo que estamos pensando tiene mucho más poder del que podemos llegar a imaginar. El funcionamiento de la mente y del cerebro humano es uno de los grandes misterios de la humanidad y, aunque hay un constante avance en la búsqueda por conocer esos misterios, no conocemos ni tan solo una pequeña parte de las energías que se mueven dentro de nuestras cabezas.

Es más potente la autoconcienciación que tengas sobre tu capacidad para conseguir algo, que el hecho de tener a cientos de personas diciéndote que realmente eres capaz de conseguirlo...
  • Por eso, si quieres cambiar algo y estás convencido de poder conseguirlo, seguro lo vas a conseguir. 
  • Por eso, si te sientes en un pozo oscuro y sin fondo y quieres salir de él, vas a ver la claridad acercarse por momentos. 
  • Por eso, si estás convencido de tu potencial humano, vas a ser la mejor madre, el mejor padre o el mejor amigo que uno pudiera desear. 
  • Por eso, si te quieres un poquito más, vas a dejar de ser un gatito para convertirte en el león más bello del mundo.  
  • Y, por eso, si consideras que puedes lograr cualquier meta personal o laboral que te propongas, vas a conseguirla y además con la máxima puntuación.

Y recuerda que todo esto es posible porque al final, por muy de ciencia ficción que parezca, tienes en tu interior algo que si sabes manejarlo y gestionarlo correctamente puede ayudarte a ser una persona completa y sana en todos los aspectos. Aunque por ahora con la mente no puedas cambiar el mundo ya es mucho que sí puedas controlar y cambiar el tuyo. Todo es cuestión de actitud

miércoles, 23 de julio de 2014

Sobre coherencia y marca personal


Se suele decir que una persona es coherente cuando lo que siente, dice y hace coincide. Y en efecto estos son los tres aspectos que tienen que estar en consonancia si queremos hablar de coherencia.

Por muy buenos que sean tus valores, por muy buen orador que seas o por muy correcto que parezcas al ejecutar una acción, si los tres puntos no están alineados nunca podrás trazar una línea recta que te brinde coherencia.

Todos conocemos personas públicas y no públicas cuyos argumentos, sus mítines y su oratoria son perfectos y a priori creíbles, pero que a la hora de la verdad actúan de una manera totalmente contraria a estos valores que en su día transmitían con tanta seguridad. Estos personajes pueden llegar a tener éxito en el corto plazo, pero a la larga sus marcas personales salen escaldadas y con ellas pierden cualquier credibilidad y respeto, generando odio y rechazo por parte de quienes en su día les apoyaron.

Es por ello que aunque en el tiempo sea más lento y costoso uno siempre debe optar por trabajar la coherencia desde sus propios valores, dichos y hechos. Sólo así se asegurará la credibilidad y la firmeza en la huella que deje en los demás tanto a nivel personal como profesional.

Para conseguir un trazo perfecto de tu línea recta personal tienes que comenzar por conocerte primero desde tu interior: cuáles son tus valores, qué sientes cuando haces las cosas de una manera y cuando las haces de otra, cómo te comunicas contigo mismo… porque este es realmente el trabajo más lento y el más difícil. A partir de ahí, la visibilidad de cara a los demás dependerá de tu capacidad para plasmar esos valores y esa labor de autoconocimiento en palabras y hechos y esto ya es cuestión de tener bien definidos el dónde estás y el adónde quieres llegar.

Más potente va a ser la marca personal de una persona con valores perversos y que actúe y defienda sus actos acorde a esos valores que la de una persona con valores perversos que transmita todo lo contrario y, finalmente, acabe por actuar conforme a esa perversión que tiene interiorizada. Si los valores y las acciones no coinciden con lo que uno comunica es muy probable que la estrategia de esa persona acabe por autodestruirse en cuestión de tiempo.

Cualquier curso o programa de comunicación que no empiece por la enseñanza de ciertas capacidades y habilidades para trabajar la autocrítica y el autoconocimiento, no puede tener éxito a la hora de ponerlo en práctica en una empresa o fuera de la misma. La fachada comunicativa no puede ser sólida, consistente y duradera en el tiempo si en el interior las vigas se están tambaleando a su antojo. Es mucho más sencillo transmitir estrategias comunicativas que transmitir trabajo personal hacia el interior de uno mismo, porque para conocerse uno a sí mismo se requiere constancia, tiempo, compromiso y mucha valentía, ya que a nadie le gusta ser consciente de que tiene debilidades que requieren una atención especial.

Mi consejo: "Para conocer bien a una persona, grupo u organización no escuches lo que dice, escucha lo que hace"; recuerda que las palabritas se las lleva el viento.

lunes, 14 de julio de 2014

Las redes sociales y la transformación cultural de las empresas

Las NTIC (nuevas tecnologías de la información y la comunicación) están penetrando de manera viral en todos y cada uno de los estamentos jerárquicos de las organizaciones. A nivel individual y colectivo, personal y profesional, organizado y desorganizado, formal e informal, coloquial y estructurado… las nuevas tecnologías ya forman parte de nuestras vidas como cualquier otro complemento que a diario utilizamos para estar en casa o para salir a la calle.

Si la empresa quiere ser competitiva y no quedarse atrás en su carrera por la supervivencia debe aceptar, estimular y promover el uso de las redes sociales entre sus colaboradores. Estoy de acuerdo en que se requiere un control de la mala práctica que cualquier empleado pueda realizar en horas de trabajo (el uso de redes sociales personales no tiene que tener cabida durante la jornada de trabajo), pero no para ello se debe eliminar por completo el acceso del empleado al manejo de herramientas sociales, pues de este modo estamos capando también la posibilidad de aprovechamiento por parte del empleado, y por ende de la empresa, de todo el beneficio que las redes sociales nos pueden aportar.


Las redes sociales nos permiten acelerar nuestra toma de decisiones, agilizando así la competitividad de los negocios. Ahora no tenemos que estar sólo pendientes del momento en que va a tener lugar una reunión de trabajo para plantear y resolver dudas o sugerencias; las redes sociales nos permiten estar en contacto continuo con aquellas personas que poseen el conocimiento o la capacidad de tomar decisiones estratégicas en la empresa. La dispersión geográfica ya no es un problema, las redes sociales nos permiten reunir ideas y pensamientos de un equipo que físicamente no esté en el mismo lugar. Además, el acceso a la información es tan rápido que en cuestión de segundos pueden disiparse las dudas por las que se esté realizando la consulta y esto repercute positivamente en la agilidad para escoger el camino correcto y poder tomar decisiones.

Un conjunto de personas con la posibilidad de estar conectadas a todas horas y desde cualquier lugar estimula la innovación, multiplica el conocimiento y permite hacer de una organización un negocio inteligente y efectivo. Las grandes empresas ya no deben preocuparse tanto por buscar un experto para cada uno de sus centros de trabajo pues el conocimiento fluye perfectamente a través de la red y, seguramente un menor número de profesionales, pero con buen manejo de herramientas sociales pueden ser más eficaces que profesionales dispersos geográficamente sin más contacto que el que puedan tener en el entorno físico en el que trabajen.

La integración de las redes sociales en la organización se está convirtiendo, y así debe ser, en una transformación cultural. Si tan solo hace unos años se penalizaba el uso de teléfonos móviles durante horas laborales, ahora cualquier aparato tecnológico del que se haga un buen uso puede ser la herramienta de trabajo más potente de la que se disponga. La empresa debe adoptar una mentalidad de aceptación del manejo de las redes sociales por parte de sus empleados, formándoles y dotándoles de las mismas y creando comunidades profesionales enfocadas al emprendimiento de nuevos retos y al alcance de ciertas metas que la hagan cada vez más competitiva.


viernes, 4 de julio de 2014

7 capacidades para mejorar tu Inteligencia Emocional

La habilidad para percibir, entender, razonar y manejar las emociones de uno mismo y la de los demás es lo que generalmente conocemos como Inteligencia Emocional. Esta habilidad está relacionada con ciertas capacidades que determinan cómo reaccionará una persona ante sus propios sentimientos y ante los sentimientos de los otros.

Una persona emocionalmente inteligente muestra automotivación, perseverancia a pesar de las dificultades y frustraciones, autocontrol, empatía y comprensión ante las necesidades de los demás y, ante todo, mucho positivismo.

Partiendo con estas cuatro pinceladas introductorias a la inteligencia emocional no cabe duda que debemos elaborarla, potenciarla y practicarla primero internamente para, después, ser capaces de utilizarla en beneficio a quienes nos rodean. Es por ello que para ser más inteligentes a nivel emocional tenemos que hacer hincapié en estas 7 capacidades, recordando la secuencia: primero tiene que ser internamente y segundo con y para los demás.
  1. Sé empático: para poder ponerte en el lugar de los demás, primero debes saber identificar tus pensamientos y sentimientos y la fuerza que cada uno de ellos ejerce sobre las decisiones y acciones que llevas a cabo. Cuando llegues a entender que tus emociones te hacen actuar de una forma u otra estarás preparado para poder entender en qué grado cada persona puede actuar de distinta manera y verse afectada con diferente intensidad ante una misma situación.
  2. resiliente: aprende a reconocer el desencadenante de tu estrés y cómo afrontarlo ante situaciones difíciles. La capacidad para salir airoso de una situación difícil, de la cual te llevas un aprendizaje y un refortalecimiento de tu fuerza interior, es necesaria para trasladar esa misma fuerza a las personas que estén pasando por un bache emocional.
  3. Ábrete a nuevas ideas: combate tus miedos, sólo tú puedes conseguirlo. Lánzate, atrévete, prueba y sal de tu zona de confort. Descubre todo aquello que te estás perdiendo a tu alrededor y sólo cuando lo hayas intentado podrás determinar qué te gusta y qué no.
  4. Sé desinteresado: una persona egoísta carece de empatía y dirige sus conductas a su propio beneficio. El altruismo te va a permitir hacer cosas por y para los demás sin esperar nada a cambio. Nunca se sabe si algún día vas a ser tú quien de ellos necesites un empuje de ilusión.
  5. Autoconócete: atiéndete a ti mismo y conócete ¿cómo si no podrás conocer a los demás?. Está bien que sepas conocer tus puntos fuertes y tus limitaciones, de este modo es mucho más fácil entender que los demás también las tienen y no tienen por qué ser las mismas que las tuyas.
  6. Comunica: practica tus habilidades comunicativas. Tan importante es la comunicación intrapersonal como la interpersonal. Y la segunda nunca podrá ser excelente si antes la primera no se ha trabajado correctamente.
  7. Sé optimista: asumido queda que todo tiene su parte positiva y su parte negativa. Debemos aprender a hacer del limón limonada y llegar a entender que cualquier contratiempo siempre es una lección que nos permite ser cada vez más sabios.

Y recuerda que tener una inteligencia emocional bien trabajada posibilita el éxito en las relaciones humanas y profesionales, contribuye al clima constructivo en las organizaciones, potencia la creatividad y nos acerca a la felicidad en tanto nos sentimos mejor con nosotros mismos y con el feedback que de los demás recibimos.