lunes, 23 de abril de 2018

Valores humanos para la buena convivencia. La bondad (por Idalia López)


La bondad perfecciona a la persona porque sabe dar y darse sin temor a verse defraudado, transmitiendo aliento y entusiasmo a quienes lo rodean.

En ocasiones el concepto de bondad es confundido con el de debilidad. A nadie le gusta ser "el buenito" de la oficina, de quien todo el mundo se aprovecha. Bondad es exactamente lo contrario, es la fortaleza que tiene quien sabe controlar su carácter, sus pasiones y sus arranques para convertirlos en mansedumbre.

La bondad es una inclinación natural a hacer el bien, con una profunda comprensión de las personas y sus necesidades, siempre paciente y con ánimo equilibrado. Este valor, por consiguiente, desarrolla en cada persona la disposición para agradar y complacer en justa medida a todas las personas y en todo momento.

martes, 17 de abril de 2018

7 Cosas que hablan de la bondad de las personas (por Sara Tibet)

Comparto con vosotros este artículo que me ha resultado interesante.


La bondad es una de las mejores cualidades que podemos encontrar en el ser humano, donde el interés por ser útil a los demás es uno de los fundamentos. Ciertamente todos tenemos una cuota de bondad y una de maldad, todo depende de lo que cultivemos y aquellas personas que se caracterizan por ser bondadosas, generalmente llevan estas características como propias:
1.    Son considerados con los demás: No dejan de pensar en el bienestar del otro, aun cuando ello represente un tanto de sacrificio o pérdida de comodidad propia.

jueves, 12 de abril de 2018

ABRIL: Coco me lleva a recordar un acto de bondad en México

Recientemente, se estrenó en la gran pantalla la película animada Coco, inspirada en la festividad mexicana del Día de los Muertos y ganadora de dos Premios Óscar como Mejor película animada y como Mejor canción original "Recuérdame".
Estados Unidos de México, como oficialmente se le llama, es el destino que elijo para este mes de abril. Con una superficie de casi 2 millones de km2 y con una población de 124 millones de habitantes, México tiene una historia que se remonta a más de 14.000 años de antigüedad, de cuyas civilizaciones nos ha llegado una admirable herencia: arquitectura, recetas culinarias, dialectos, costumbres y tradiciones, como la propia en la que se ambienta la película Coco.
En el año 2010, año en el que por cierto se celebraba el bicentenario de la independencia de México de la dominación española, fui a visitar parte de algunos de sus magníficos estados: concretamente, Ciudad de México, Guanajuato, Jalisco, Yucatán y Quintana Roo.

La película Coco y su protagonista, Miguel, me hicieron recordar este viaje y revivir algunos de sus magníficos momentos. Ver a Miguel corretear por las calles de su pueblo, que personalmente me recordó muchísimo a la ciudad de Guanajuato, me hizo rememorar un momento que viví allí apenas pocas horas después de haber aterrizado en el país azteca.


Teatro Juárez de Guanajuato


Aquí estoy yo a lo Miguel en la película "Coco"

Estando sentado en un banco de una pequeña plaza de Guanajuato, rodeado de música, gente paseando y un clima estupendo, se nos acercó una niña, muy probablemente de la edad de Miguel, ofreciéndonos unas pulseras de hilo hechas a mano. Mi amigo y yo, que en ese momento no llevábamos dinero, nos quedamos mirando las pulseras, pero tuvimos que decirle a la niña que no podíamos comprarlas porque no llevábamos encima ni un solo peso.
¿Podéis imaginar cómo sigue la historia si os digo que este mes os hablaré de la pureza de la bondad en los niños?. Jean-Jacques Rousseau, filósofo suizo, ya en el siglo XVIII dijo aquella famosa frase de “El hombre es bueno por naturaleza”. Y estoy totalmente de acuerdo con este pensamiento. El ser humano no nace malo, se hace y acaba actuando mal porque hay una sociedad que le corrompe y le empuja a ello.
Aquella niña, llena de bondad, cuyo objetivo único era sacar unos pesos para ayudar a su familia (muy probablemente de clase humilde), prefirió actuar con su emoción y regalarnos una pulsera a cada uno. Seguramente, si lo hubiera pensado desde la parte más racional visualizaría a su padre o madre echándole bronca por estar regalando a cambio de nada el producto que le debía estar dando dinero. Empujada por nuestra admiración al trabajo manual, por nuestra intención de haberle comprado alguna pulsera en caso de llevar unas monedas, o quién sabe por qué, la niña decidió actuar en contra de su objetivo y a favor de sus principios, con su parte más emocional. Del mismo modo que en Coco hace Miguel, un niño que impulsado por su corazón y por su amor a la música, se siente presionado por su familia para que olvide su tan amada pasión. (No quiero explicar más para no hacer un spoiler). En definitiva, nos vimos prácticamente obligados a decidirnos por un par de aquellas pulseras, después de decirle varias veces que no podíamos aceptar el regalo. Aún recuerdo aquella mirada que iba poniéndose triste cuando veía rechazado su ofrecimiento; mirada triste que se tornó en una amable sonrisa cuando le agradecimos aquel valioso detalle, por el contenido emocional que representaba.
Aquel regalo adornó mi tobillo durante aproximadamente 2 años
La bondad es un valor que refleja la esencia del ser humano. Mantenerla con tal pureza durante toda la vida de las personas es prácticamente imposible, pues se ve afectada por malas experiencias, por imitación de los referentes, por malos hábitos… Por ello, es muy importante fomentar este valor humano a los niños, básicamente dando ejemplo desde la familia y la escuela, premiando por todo aquello que se hace bien (compartir juguetes, saludar a una persona…) y corrigiendo por todo lo que no se haga correctamente (dejar desordenada la habitación, no ayudar en las tareas del hogar, no ofrecer el asiento a un anciano…). Si queremos sociedades mejores no las dejemos en manos de los más pequeños. Es cosa de todos y es importante que a cualquier edad y desde cualquier posición se apueste por las buenas prácticas.

Nunca podré olvidar esta experiencia en Guanajuato, este viaje a México, que además coincidió con los últimos días de un mes de octubre, cuando todo un país estaba preparando una de sus fiestas más importantes: el Día de los Muertos. Toda una población volcada en la construcción de altares en honor a sus seres queridos, catrinas en todos los escaparates, calaveras de azúcar en cualquier tienda o parada callejera y campos llenos de cempasúchil o flor de muertos, llamada así por utilizarse en el adorno de tumbas y altares. Un escenario mágico del que espero volver a disfrutar en un futuro y que gracias a Coco he podido recordar casi 8 años después del viaje.

"Recuérdame hoy me tengo que ir mi amor
Recuérdame, no llores por favor
Te llevo en mi corazón y cerca me tendrás
A solas yo te cantaré soñando en regresar..."

Cempasúchil, junto a la Laguna de Atotonilco (Villa Corona - Jalisco)
Adorno de papel picado en las calles de Guanajuato, recuerdan el inicio de la película de dibujos animados

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martes, 27 de marzo de 2018

La felicidad en el trabajo y el cambio de paradigmas (por Alina M. Lotti)

Comparto con vosotros este artículo que me ha resultado interesante.




¿Es usted feliz en el trabajo? ¿Le cuesta levantarse temprano para cumplir con la jornada laboral? ¿Siente satisfacción y placer por lo que realiza a diario fuera de su hogar?

Las personas que buscan lo que es intrínsecamente motivante son más felices y funcionan mejor en diversos ámbitos de la vida.

lunes, 19 de marzo de 2018

Las razones que han convertido a Finlandia en el país más feliz del mundo (por Pablo Cantó)

Comparto con vosotros este artículo que me ha resultado interesante.


El país nórdico ocupa el primer puesto en el Informe Anual de la Felicidad de Naciones Unidas


Si en España aplicamos aquello de "soy español, ¿a qué quieres que te gane?" al ámbito deportivo, Finlandia podría hacerlo en el ámbito social, económico, político y educativo. Y lo muestran con orgullo: la página del instituto de estadística finlandés tiene un apartado llamado Finlandia, entre las mejores del mundo que recoge decenas de estudios internacionales en los que ocupan los primeros puestos. Este 14 de marzo tienen uno más que añadir: ha sido elegido como el país más feliz del mundo por la ONU en su Informe Anual de la Felicidad.

martes, 13 de marzo de 2018

De bailarina en Auschwitz a la felicidad (por Javier Pachón)

Comparto con vosotros este artículo que me ha resultado interesante.




A los 90 años, Edith Eger escribe un libro sobre su vida en el campo de exterminio.



Bailaba en Auschwitz para vivir un día más, para no ser la siguiente. Edith Eger es, a sus 90 años, una superviviente del infierno nazi que se sirve de su tragedia y de todo lo que tiene en su mano para construir un mundo mejor, para luchar por la felicidad que Hitler le robó y que ella ha recuperado.

martes, 6 de marzo de 2018

MARZO: ¿Sabes quién fue Bastet?, en Egipto logré ver su magia


Desde niño me había fascinado el mundo egipcio. Esas grandes pirámides, tantos Dioses a los que adorar, tanto oro y riqueza, sus desiertos cruzados por un Nilo bordeado de abundante vegetación… y supongo que también me fue gustando cada vez más al tratarse de uno de los primeros temas en las asignaturas de Historia e Historia del Arte durante casi toda la primaria y secundaria. Porque por alguna razón a medida que en esas clases avanzábamos en el tiempo y llegaban las Guerras Mundiales, la Monarquía en Europa..., el arte Modernista o el Contemporáneo, sinceramente ya todo me aburría. ¡A pesar de que esos temas daban a entender que las vacaciones de verano estaban a la vuelta de la esquina!

Pues bien ¿adivináis dónde fue mi primer viaje? Hasta la fecha había viajado bastante, pero sólo por territorio español. Nunca había salido al extranjero y mucho menos a un país donde la cultura, la comida, las tradiciones y la historia eran tan diferentes a las mías.

La República Árabe de Egipto está situada en el noreste del continente africano, con una superficie de más de 1 millón de km2 y una población superior a los 93 millones de habitantes. Integra en su mayor parte el desierto del Sáhara, cruzado de norte a sur por el río Nilo, el mayor de África, con una longitud de 6853km. Egipto fue la cuna de la antigua civilización egipcia, que junto a la mesopotámica, fueron el origen de la actual cultura occidental, influyendo decisivamente en la historia de la humanidad.

Pues nada, 5000 años después de que la civilización egipcia comenzara a desarrollarse, mi promoción de la licenciatura de Psicología de la Universidad de Barcelona, decidió emprender un viaje de fin de carrera al país que tanta expectativa me había generado durante años.

Debo empezar diciendo que no me decepcionó para nada y que algún día espero volver. Pero sí puedo decir que lo que realmente me sorprendió fue algo que no cuentan los libros de historia: su gente.

Como os he dicho, fue mi primera experiencia en el extranjero, mi primera experiencia con una cultura diferente, pero también mi primera experiencia de sentir que allí éramos mis compañeros y yo las notas discordantes, pues todo se encaminaba hacia una dirección en la que nosotros íbamos absolutamente perdidos. Lo mejor que pudimos hacer fue dejarnos llevar, porque de este modo disfrutamos de la experiencia como nadie.

Cumpliendo un sueño, aunque sorprendido
por no ser lo que más me impactó de aquel maravillo país
Abu Simbel, las grandes Pirámides de Gizah, los Templos de Luxor y Karnak, el Valle de los Reyes, las estancias de Tutankamón… sí sí sí, todo muy espectacular, todo muy bonito, todo muy recomendable, pero ¿y su gente?

Cada hora que pasaba por aquellas zonas rurales, por aquellos poblados junto al Nilo y, días más tarde, por la ciudad de El Cairo me daba cuenta que en general la gente era feliz teniendo mucho menos que cualquiera de los barrios más humildes por los que antes en mi vida hubiera podido pasar.



La Felicidad, es por tanto, el tema de este mes de marzo. ¿Qué es la felicidad?, bufff ¿vaya preguntita no?. Pues tú me dirás una definición, yo te diré otra y así podríamos encontrar miles de definiciones; seguro que todas ellas cargadas de razón.

Porque la felicidad es individual y exclusiva. Cada persona vive una misma realidad de maneras tan distintas, que para una puede ser motivo suficiente para sentirse feliz y para otra puede ser un hecho insípido que apenas le genere ninguna emoción. Un ejemplo típico y tonto, pero que demuestra claramente esta evidencia: El que tiene dinero, que le toque 100€ en la lotería es algo anecdótico, pero el que apenas llega a final de mes esos 100€ le hacen estar feliz al menos durante un buen rato.

Y ya que hablo de ratos, la felicidad también es pasajera. Su efecto en la persona puede durar segundos, horas o incluso días… no me atrevería a decir mucho más, porque siempre existe alguna preocupación que rompe el estado de felicidad constante.

Y es que además, para complicarlo un poquito, cuanto mayor es el grado de felicidad más fácilmente podemos ser susceptibles de caer empicados ante un hecho inesperado, traumático o desafortunado. Así que cuidadín cuando estamos en la euforia y en el climax de la felicidad, siempre deberíamos tener muy bien anclados los pies en la tierra para que la caída no sea demasiado dolorosa.

Así de complicada es la felicidad, esa palabra tan bonita y que a todos nos gusta tanto decir y escuchar, pero que cuando la analizamos a fondo tan retorcida resulta.

Mi opinión, es que la salud, el sentirse querido (y no por todos porque es imposible, sino por aquellos a quienes también quieres), y el tener unos mínimos que permitan que lo anterior (salud y estima) estén cubiertos… para mí eso me demuestra que uno ya puede ser mínimamente feliz si así lo escoge. Porque la felicidad es una elección, no algo que nadie te vaya a dar, que puedas robar o comprar ni que venga a llamarte a la puerta de tu casa. La felicidad la tenemos ahí en muchos momentos y detalles del día a día y sólo depende de uno mismo cogerla o dejarla pasar de largo.

En Egipto, si tuviera que escoger un lugar en el que me topé de frente con la felicidad (en realidad serían varios, pero por explicaros el más impactante para mí) fue en la Ciudad de los Muertos. Se trata de un cementerio situado en el sureste del El Cairo, donde además de muertos existen personas que trabajan y viven en los mausoleos. Así es, personas que limpian y cuidan los mausoleos y a cambio, los familiares de los difuntos, les permiten disponer de un espacio donde dormir en el propio mausoleo. O simplemente, personas que fueron obligadas a abandonar sus casas en el centro de la ciudad debido a demoliciones de la renovación urbana en la década de los 50.

La Ciudad de los Muertos, el lugar donde vivos y muertos comparten techo

La vida en un cementerio, ¿os la imagináis?. Yo no era capaz de dar crédito a lo que estaba viendo. Unos mausoleos con dos estancias, una de ellas para los muertos y otra para los que en vida compartían techo. Creo que no sabría explicar realmente cómo allí se podría vivir, lo mejor que puedo hacer es enseñaros estas fotos.


A la izquierda, la Sra. nos recibía en la primera sala del mausoleo, donde descansa el difunto. Arriba, ya en la segunda sala donde vivían, una de las hijas nos muestra unas crías de gato.

Curiosamente, dato curioso el de los gatos, pues os hago saber que Bastet fue la Diosa egipcia de la felicidad, cuya misión era proteger el hogar. Se representaba como una mujer con cabeza de gato y simbolizaba la alegría de vivir.

Y destaco la sonrisa de esa madre y sus dos hijas cuando recibieron nuestras visitas. Apenas les dimos unos bolígrafos, unos zumos, alguna moneda y poco más porque era todo lo que llevábamos encima. El taxista que nos acercó hasta allí nos explicó que con lo equivalente a 1 euro, llamémosle 1 dólar para los que me leéis desde otros países, esa familia podría vivir durante una semana entera.

No sé, pero muchos años después se me sigue erizando la piel cuando lo pienso y lo describo. El único sentimiento que me hace contrarrestar esa tristeza que uno siente al empatizar con esas pobres familias es saber que nuestra visita les alegró al menos por un momento aquel día.

"La felicidad no es una meta, tan solo es un estilo de vida"

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viernes, 23 de febrero de 2018

Cómo iniciar el viaje del autoconocimiento para desatar tu máximo potencial (por Zuzel Amelia)

Comparto con vosotros este artículo que me ha resultado interesante.



El autoconocimiento es el viaje fundamental de nuestras vidas, que nos conduce al encuentro de nuestro ser más auténtico, donde recuperamos nuestro poder y dirigimos nuestra vida hacia donde realmente queremos.
Se precisa valor y humildad para observar lo que sucede dentro de nosotros.
El conocimiento interior es iluminador a medida que vamos abandonando el ego y accedemos al ser, pero antes de llegar a ese puerto, tendremos que atravesar nuestros miedos y romper las barreras que nos hemos auto impuesto.
Tendremos que armarnos de confianza para observar nuestras desilusiones, y llenarnos de amor para aceptar, perdonar y sanar.

jueves, 15 de febrero de 2018

El autoconocimiento puede ser sinónimo de felicidad (por El Tiempo)

Comparto con vosotros este artículo que me ha resultado interesante.

"Cuando una persona sabe quién es puede emprender cualquier proyecto y alcanzar el bienestar"
Las personas comparten su deseo de tener una vida feliz, pero la coincidencia es menor al elegir las recetas, dice el experto. Por eso es vital conocerse, aceptarse y proyectarse.


Saber quiénes y cómo somos es un paso clave para convertirnos en arquitectos de nuestra vida, desarrollar nuestro ‘milagroso potencial’ y llenarnos de bienestar y plenitud. Eso lo asegura un especialista en formar orientadores psicológicos.

jueves, 8 de febrero de 2018

¿En carnaval nos ponemos una máscara o en realidad nos la quitamos? (por La Comarca)

Comparto con vosotros este artículo que me ha resultado interesante.


“En esta sociedad prefabricada y estandarizada, ser auténtico es un acto revolucionario”


“En general vamos por la vida disfrazados de algo que no somos, ocultando nuestra verdadera identidad por miedo a lo que piense la gente”. Encontrar esta esencia para empezar a ser realmente auténticos, libres y felices es lo que propone Borja Vilaseca, escritor, filósofo, conferenciante, profesor y emprendedor de proyectos educativos orientados a la transformación y el despertar de la consciencia de la sociedad.

jueves, 1 de febrero de 2018

FEBRERO: Polonia, el lugar donde me encontré conmigo mismo

Este mes de febrero os quiero hablar de mi primer viaje en solitario a Polonia, donde de manera totalmente improvisada tuve mi primera oportunidad de encontrarme conmigo mismo y poner en práctica el difícil reto del Autoconocimiento.

Para los que no la conozcáis, muy muy resumido os digo que la República de Polonia es un país situado en el centro de Europa y con una población superior a los 38 millones de personas, que cuenta con una cultura de más de 1000 años de antigüedad. Su capital es Varsovia, precisamente la última parada de esta aventura en solitario.

Empiezo por el principio pues es la mejor forma de que entendáis cómo a veces lo que uno no pretende, acaba sucediendo y resulta una experiencia súper enriquecedora.

Nunca me había planteado viajar en solitario hasta que pocas horas antes del vuelo con destino a Cracovia mi amigo me informa que había sido ingresado para hacerse unas pruebas tras sentir un malestar repentino. 

La primera idea fue la de cancelar el viaje, al fin de cuentas las reservas de hoteles se podían anular sin coste y el vuelo tampoco había sido demasiado caro. Recuerdo aquella tarde de viernes como una tarde de locura: primero decidiendo que no iba, pero después de visitar a mi amigo en el hospital y comprobar que estaba bien, y bajo su insistencia en que no dejara de ir a ese viaje, me puse en contacto con otros amigos para ver si alguno estaba dispuesto a aprovechar esta escapada de 3 ó 4 días. Avisando con tan poca antelación esto fue misión imposible. Volví a decidir que no iba, pero finalmente, sentí un empujón que me hizo llegar a casa, coger la maleta y salir directo al aeropuerto sin saber si iba a alcanzar mi vuelo.

Mes de febrero, en plena ola siberiana a unos -8ºC; mi primera parada: Cracovia. Llego al hotel, me siento extraño, dos camas, dos juegos de toallas, dos packs de bienvenida… y yo allí solo. Me tumbo en la cama, miro hacia el techo escuchando mi música y me digo: “Álex, let’s go!”.

"Álex, let's go!"
Salgo a la calle, siempre con mi música, mi compañera de viaje, camino por un paisaje nevado, visitando la ciudad y descubriendo sus preciosos rincones. Trato de perderme por sus calles, parques, haciendo fotos a todo lo que veo y pensando en todo lo que me había pasado meses atrás… cambiando de emoción según el recuerdo y la canción del momento, pero cogiendo fuerzas y esperanza cada vez que volvía a poner los pies en el suelo y volvía al presente. 

Nuevas oportunidades, nuevos retos, nuevas experiencias, nuevas personas en mi vida… ¿por qué tenía que ser negativo? Me habían arrancado y sacado de mi zona de confort, del mismo modo que sacan una zanahoria del huerto cuando hacen la cosecha, y ahora era el momento de plantar cara a la nueva realidad y aprovechar una nueva oportunidad, que estaba dispuesto a hacerla mía y mucho mejor que en la etapa ya pasada.

Por el camino me iba encontrando con gente que también viajaba sola, mucha más de la que imaginaba. Uno nunca es consciente cuando está viajando con otras personas de la cantidad de aventureros y aventureras en solitario que se mueven cada día por el mundo.

Estando en Cracovia visité Zakopan, ¡qué precioso pueblo al sur de Polonia en la frontera con Eslovaquia!. Allí sí que me sentí en mi salsa, perdido en un paisaje hipernevado y disfrutando de la soledad de aquella naturaleza de cuento.


"No se piensa en el verano cuando cae la nieve" (foto tomada en Zakopane)

Al día siguiente visité el peor sitio que a fecha de hoy he podido visitar: el campo de concentración de Auschwitz, al que decidí llamarlo la mayor vergüenza de la humanidad. Allí mis emociones se dispararon, empaticé con todas y cada una de las personas que estuvieron allí sufriendo hasta morir en condiciones lamentables y crueles, sólo porque tenían una forma diferente de pensar a los que en aquel momento tenían el máximo poder. Me di cuenta que las cosas que me habían pasado a mí eran nimiedades comparadas a las que aquellas pobres personas habían tenido que soportar en aquellos pabellones.


La mayor vergüenza de la humanidad (Auschwitz II)

En Polonia me di cuenta que toda mi vida había estado equivocado al pensar que me conocía a la perfección. De hecho, creo que nunca me había pasado tantas horas seguidas conmigo a solas, pensando quién era, de dónde venía, dónde estaba y dónde quería llegar. Si no me conocía a mí mismo de la manera que debiera, ¿cómo iba a pretender que otros lo hicieran?, ¿por qué me debía sentir molesto al ver que otros no eran capaces de darme un buen consejo?. Me di cuenta también que había sido injusto con las nuevas personas que semanas atrás habían decidido picar a mi puerta. En realidad, estaba siendo injusto con todas ellas, pero también conmigo mismo, pues me estaba perdiendo nuevas oportunidades. Me dispuse a volver de este viaje sin volver a cometer ese error, aceptando de los demás el ofrecimiento que me hacían, porque al fin de cuentas no eran responsables de los errores que otros habían podido cometer conmigo. Y, ¿sabéis qué?, ¡volví y lo conseguí!.

“La clave para gestionar a otros de manera efectiva es manejarse uno mismo primero. Cuanto más conoces de ti mismo, más puedes relacionarte con los demás, desde una posición de confianza, seguridad en uno mismo y fortaleza” (Hendrie Weisinger)

Autoconocerse es la capacidad de autoanalizarse y entender cómo uno es, cómo piensa, el porqué de sus emociones, cómo reacciona y cuáles son sus defectos y virtudes. Esto es necesario para que uno llegue a ser capaz de controlar sus propias emociones, conseguir poner al corazón firme y pensar y actuar con la cabeza. Al fin de cuentas, el corazón es un niño mimado que siempre quiere salirse con la suya y te arrastra para conseguirlo cueste lo que cueste. La cabeza, siendo la madre del niño, debe saber decir no, debe ser asertiva y debe ser capaz de mirar más allá de la acción, valorar las consecuencias y decidir si dar vía libre o no al corazón en función de cómo se vislumbren los resultados una vez la acción haya sido ejecutada.

La buena noticia del autoconocimiento es que nos ayuda a tener un buen autocontrol, nos ayuda a gestionar y lidiar nuestras emociones y sufrir un poco menos para dar espacio a la felicidad, que al fin de cuentas es de lo que se trata.

Y la mejor noticia es que esto lo puedes practicar, lo puedes aprender y una vez interiorizado te será de utilidad para próximas etapas de tu vida. Además, te va a ayudar a comprender mejor a los otros, a ver cuáles son sus deseos y necesidades y a hacer todo lo posible para aportarles ayuda, estabilidad o incluso felicidad, si en tus manos cabe esa posibilidad.

Cada persona necesita su tiempo, su lugar y una situación en la que poder lograr experimentar con esta herramienta llamada “autoconomiento”. En mi caso, debo admitir que me bastaron unos pocos días en Polonia, haciendo lo que más me gusta que es viajar y sintiéndome totalmente libre de disfrutar del aquí y del ahora que yo estaba decidiendo en cada momento.


Esta foto es para mí la foto del viaje, la que refleja ese momento de calma en el que yo estaba conmigo a solas

Cierro este artículo explicando que después de Polonia hubo más viajes en solitario, cortos en días, pero intensos en experiencia. Esta vez planificados, necesarios para mi desconexión, mi reflexión y para seguir creciendo como persona. Si crees que te va a ser de ayuda, te reto a que lo pruebes tú también. Las personas que me han hecho caso me agradecen siempre la recomendación.

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lunes, 29 de enero de 2018

La humildad de los jefes (por Alejandro Rubio)

Comparto con vosotros este artículo que me ha resultado interesante.

Llegar juntos es el principio; mantenerse juntos es el progreso; trabajar juntos es el éxito. Henry Ford.

En mi trabajo estamos pasando por unos días de cierta tensión. Algo habitual en la mayoría de los trabajos, por no decir en todos. El detonante fue una reunión que tuvimos la semana pasada. Al parecer, no se están alcanzando las previsiones de ventas esperadas. Y claro, hay que buscar… ¿culpables? No debería ser así. Pero esa es la sensación con la que salimos muchos de mis compañeros y yo. Las cosas no van como se esperaba, y en lugar de buscar soluciones se buscan culpables. ¿Te suena? Seguro que sí. Si no pasa en tu empresa, pasa en alguna en la que hayas estado. O en la de alguien a quien conoces. Los de arriba aprietan a los de abajo, y así hasta llegar al último eslabón de la cadena, que es el que finalmente paga el pato, el que se lleva todas las broncas.



¿Es esta la mejor manera de revertir los resultados?

martes, 23 de enero de 2018

La humildad lleva al éxito (por Gustavo Rivero)

Comparto con vosotros este artículo que me ha resultado interesante.

El ego nos lleva a tomar malas decisiones, a tener malas relaciones y un falso sentido de invencibilidad.

La humildad no es una cualidad que nuestra sociedad suela identificar con el éxito, ya que no se ajusta bien a otras cualidades: la dirección, la ambición o la ferocidad competitiva (que se equiparan con éxito continuamente). Para cambiar esto, necesitamos considerar la humildad no solamente como una virtud religiosa propia de guías espirituales, sino como una forma práctica de vida.

martes, 16 de enero de 2018

ENERO: Viaja a Vietnam y practica la humildad

Para estrenar la temática viajera de este 2018 propongo hablar este mes de enero de la Humildad, característica que voy a enmarcar en uno de mis últimos viajes a la República Socialista de Vietnam.

¿Qué os puedo contar de Vietnam? ¿Cómo os resumo en pocas palabras lo más intangible que puedes encontrar en este maravilloso país del sudeste asiático?

Con una población estimada de 90 millones de personas y capital en Hanoi, Vietnam ha sido un pueblo que durante su historia ha recibido múltiples influencias extranjeras, desde la China, hasta Francia y Estados Unidos.

Quizás, su historia repleta de invasiones, conquistas, luchas, injusticias… ha hecho que el pueblo vietnamita, que en la actualidad vive tranquilo y sin este tipo de acontecimientos, se caracterice por ser un pueblo amable, abierto y muy alegre.


"Puedes estar triste y ver la vida pasar, o puedes estar alegre y ver la vida pasar... pero la vida pasará de todas formas, asi que mejor estar alegre"


Foto de la que fue nuestra barquera, que nos paseó por las aguas de Trang An

A pesar de todo lo que evoca escuchar el nombre Vietnam (el cine siempre hace mucho daño), en pocos países vas a tener la sensación de seguridad y confianza que transmiten sus ciudades, sus pueblos y su gente. El turista extranjero es muy respetado y vas a estar recibiendo sonrisas a cada momento. Como es bien sabido por todos, la sonrisa se contagia con mucha facilidad, por lo que puedo asegurarte que la mayor parte de tu tiempo vas a estar sonriendo.

Además de sus paisajes, sus costumbres, su comida, sus olores… de los que me encantaría hablar, pero no forman parte del contenido de este blog, quiero explicar el motivo por el que personalmente Vietnam me evoca al concepto de Humildad.

Pero antes de nada, ¿qué sabemos de la humildad?

Ésta se puede definir como la característica que tienen las personas (no todas) de no sentirse superior por el hecho de ostentar más poder o riqueza frente a otros. La habilidad para callar tus virtudes y dejar que sean los otros quienes las descubran por sí mismos podría definirte como una persona humilde.

Pero la humildad no sólo queda ahí. La humildad y su práctica debe comenzar por el hecho de ser tú mismo capaz de reconocer tus propias limitaciones con el objetivo de aprender y mejorar. Aceptándolas, tomamos conciencia y estamos abiertos a que otras personas (cualquier persona) puedan enseñarnos cosas nuevas.


En Can Tho me enseñaron a hacer noodles de arroz
El viajero que puede permitirse el viaje a Vietnam seguramente dispone de más recursos que los que tenga cualquiera de los locales a los que va a ir cruzándose por el camino, pero estos van a poder enseñarle muchas cosas que el viajero no habría aprendido sin hacer ese viaje y, mucho menos, sin ser un viajero humilde.

La sonrisa, los gestos, las palabras, los pequeños detalles… lo que no se compra con dinero, son los más grandes regalos que los vietnamitas te van a poder ofrecer durante tu estancia.



Mi viaje a Vietnam me enseñó a observar una manera diferente de vivir a la mía y no por ello peor. Me permitió darme cuenta de las cosas mejores que tengo y muchas veces no valoro, pero también me permitió observar las cosas mejores que tienen allí y que aquí desgraciadamente escasean, por ejemplo la felicidad, que como he dicho se demuestra en el agradecimiento que ellos le hacen a cada aspecto de sus vidas; al simple hecho de poder seguir descubriendo cada día un nuevo amanecer.

Unos niños jugaban en las montañas de Sapa

En una sociedad como la nuestra, egoísta, donde escasean valores como la cooperación, el compañerismo, la empatía… y donde cada vez más estamos acostumbrados a ver y convivir con la parte más denigrante del ser humano, perdemos mucho peso en rasgos como el de la humildad.

"Viajar con humildad te ayuda a darte cuenta que no eres el ombligo del mundo"

Nuestro guía en Vietnam nos explicaba que los habitantes del país dan gracias por lo que tienen, que es mucho más de lo que generaciones anteriores tuvieron. Buscan el equilibrio en todo lo que hacen y buscan la paz interior. Por ello, seguramente son personas conformistas, felices con lo que tienen y lo que la tierra les proporciona y que no van a acudir a la violencia para hacerse con lo ajeno y probablemente es por esta razón que Vietnam sea un país tan seguro para el turista extranjero.

El arte de viajar, en todo caso, supone un acto de humildad permanente, porque descubres que te equivocas más de lo que podías pensar. Tus prejuicios se derrumbarán apenas salgas de las instalaciones del aeropuerto y te enfrentes a una nueva realidad.


Esta fue la primera foto que hice, mi primer choque con la realidad. (Hanoi)
Un buen viaje es aquel que cambia algo en tu interior, y que te enseña, a través de los ojos de los otros, algo nuevo sobre ti mismo. Vietnam me enseñó a valorar lo relativo de las cosas y los problemas, la importancia que estos tienen, justo la que yo quiera darles. Me enseñó a conocer una nueva cultura, admirable, y a descubrir rincones y aspectos que por mucho que quisiera contarte, no sabría describir a la perfección.

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